sábado, 13 de octubre de 2012

We'll see

Este portuense ya no vuelve a Teatinos. Al meno no en los próximos 2 años. He tenido un mes de buena racha emocional. Septiembre y octubre han sido geniales. Pero mientras a mí me iba bien, a los demás les empezaba a ir mal. Y su estado de ánimo ha acabado por contagiarme.

La gente que aún se siente cómoda conmigo sólo ha estado contando conmigo para cosas malas, con las que no puedo hacer nada. Esto no está mal. El problema es que la gente que está bien se siente incómoda conmigo. No voy a explicar cosas de lenguaje corporal para justificar que no son cosas mías.

Uno se acaba hartando. De no conseguir un mínimo. De no ser capaz de alcanzar una meta si no es a la segunda oportunidad. De pensar que ya no soy lo bastante divertido o que ya estoy quemado y la gente ya se ha hartado de mí. De la idea que se va desarrollando en mi cabeza de que ya he alanzado todo mi potencial; de que ya no tengo nada que aportar.

Hace un tiempo quise cerrar esto, porque nunca se sabe quién puede leer. Por eso y porque ya no tiene sentido este blog. Pero ya da igual. Ya he empezado. Ahora se queda. Y seguramente ya lo habrá leído quien no debe. Y da igual. Y si no, también.

Por fortuna, aún me queda gente en la que confiar.