sábado, 13 de octubre de 2012

We'll see

Este portuense ya no vuelve a Teatinos. Al meno no en los próximos 2 años. He tenido un mes de buena racha emocional. Septiembre y octubre han sido geniales. Pero mientras a mí me iba bien, a los demás les empezaba a ir mal. Y su estado de ánimo ha acabado por contagiarme.

La gente que aún se siente cómoda conmigo sólo ha estado contando conmigo para cosas malas, con las que no puedo hacer nada. Esto no está mal. El problema es que la gente que está bien se siente incómoda conmigo. No voy a explicar cosas de lenguaje corporal para justificar que no son cosas mías.

Uno se acaba hartando. De no conseguir un mínimo. De no ser capaz de alcanzar una meta si no es a la segunda oportunidad. De pensar que ya no soy lo bastante divertido o que ya estoy quemado y la gente ya se ha hartado de mí. De la idea que se va desarrollando en mi cabeza de que ya he alanzado todo mi potencial; de que ya no tengo nada que aportar.

Hace un tiempo quise cerrar esto, porque nunca se sabe quién puede leer. Por eso y porque ya no tiene sentido este blog. Pero ya da igual. Ya he empezado. Ahora se queda. Y seguramente ya lo habrá leído quien no debe. Y da igual. Y si no, también.

Por fortuna, aún me queda gente en la que confiar.


sábado, 30 de junio de 2012

No tengo miedo a volar

Vengo de echar la tarde con uno de esos amigos con los que sabes que la cosa no puede ir mal. Ahora que han acabado los exámenes, el verano empieza y los agobios y el estrés han de marcharse... llegan momentos en los que uno tiene más tiempo para pensar.

Puede que esta mañana haya sido la peor en años. Por no decir la de toda mi vida. Ya estoy acostumbrado a rallarme. Ya me conozco mis episodios de desánimo. Ya sé de qué va la cosa y sé perfectamente cómo ponerles solución. Creo que ya lo he demostrado en estas líneas. Estar solo, aislado y tener una chica en mente me hace recaer siempre en lo mismo. Sólo tenía que salir, relacionarme, comer y dormir bien, algo de buena música y material audiovisual y problema arreglado.

Pero hoy es algo nuevo. Algo con lo que no he sabido lidiar. Al menos lo he intentado tratar del mismo modo que antes. Pero no, esto es nuevo para mí. Porque ni estoy solo, ni dejo de relacionarme ni mis horarios biológicos se han visto afectados. No. Esto es rallarse por una chica... teniendo ya una relación con ella. Da lo mismo el tipo de relación que sea, no es estar solo. Es distinto. Nunca me había pasado. Tengo miedo a que las cosas vayan bien. ¿Cómo puedo tener miedo a eso? Nunca me había pasado algo así. Hoy me ha sido imposible disimular mi mal humor. No es desánimo. Es una verdadera depresión que me ha impedido levantarme de la cama. Sólo eso. Ni he podido dormir, ni he podido llorar ni he podido hacer nada que me distrajese. Solo eso, haciendo muecas en la almohada, tirado boca abajo, pasando de mi sobrino, de mis padres, de todo.

No voy a seguir con eso. No voy a decir qué he hecho y qué he dejado de hacer. No voy a decir lo que estoy permitiendo que pase. No. Hoy voy a hablar de que juntando un par de cosas buenas la situación mejora un poco. Antonio y yo fumando un cigarrito en mi lugar favorito del Puerto (el espigón de la playa de Fuentebravía) viendo ponerse el Sol. Y por fin, mis problemas, aunque estaban presentes aún en la almendra, dejaron de ser importantes. Sólo el mar, el horizonte y la música.


miércoles, 2 de mayo de 2012

Tarde, pero ¿Y qué?

En fin, tengo ya 4 entradas pendientes. Una para Javi, otra para Scream, otra para Kangu y otra sobre el Viñarock. Pero me da pereza incluso para reunirlo todo en una sola entrada.

En realidad, sólo quiero decir que hoy, volviendo de clase, he pisado mi clase y me ha invadido una sensación extraña. Me di cuenta que por fin me estaba sintiendo parte de algo en Málaga. Después de pasar tiempo junto a mis compañeros de clase, quienes creo que empiezan a aceptarme poco a poco dentro de sus círculos, empiezo a sentirme más seguro de mi mismo. Por primera vez, no me importa estar en Málaga. Es más, casi que me va a gustar estar aquí y todo.

Diciendo esto parezco un reprimido. Pero no nos engañemos: A todos nos gusta ser aceptados y hacer nuevos amigos. Esto no significa pasar por su aro y hacer cosas por ellos. Lo que me ha pasado es bien distinto. Hablo de confianza. No que confíen en mi, sino que haya confianza y respeto mutuo. Eso. Sólo tengo que trabajar un poco más en ello y me sentiré como en casa allá donde esté.

viernes, 23 de marzo de 2012

El mundo

Quería escribir alguna cosa
¿Pero sobre qué? ¿Sobre qué?

No importa, escribiré de todos modos. Lo primero quería decir que estoy leyendo un libro. Es lo que me está motivando actualmente. Si todas las cosas que hecho para conseguir algo, pero luego no lo he conseguido, quizá fuera hora de cambiar el chip y no repetir los mismo errores. Cambiar el royo. Eso es lo que estoy haciendo con dicho libro. Y ahora sé no solo en qué me equivoqué hasta ahora, sino cómo me equivoqué.

Por el ejemplo, el ámbito femenino. ¿Sabéis la razón por la que muchos tienen problemas con las tías?. Pues para empezar porque nuestros padres, tíos, hermanos mayores, amigos y demás referentes masculinos nos fallaron. Sí, nos fallaron en este sentido. Nos dejaron de lado en la senda y nos perdimos por el bosque. Claro, no lo sabían, pero no les exime de culpa. Hay algunos que nacen con un don de ser atractivo (mental y/o físicamente) para los demás. Pero esto es como la música. Mozart sabía desde pequeño, pero el resto pudo aprender. Sí, se puede aprender a ser todo.

Sin embargo, ahora estoy cabreado. No me coge nadie el teléfono aquí en Málaga. Y lo peor es que sé que la culpa la tengo yo. Aun no he sabido currarme las relaciones sociales. O lo que es lo mismo, he fallado al intentar que fueran unas relaciones bastante estrechas como para poder contar con ell@s casi siempre. Pero ya no más.

Me han recordado una frase de Ghandi muy famosa, pero que todos conocen pero siempre acaban olvidando. "Si quieres que cambie el mundo, el primero en cambiar debes ser tú". La oí tantas veces de niño, en un ambiente conservador y casi siempre religioso que el abuso de la frasecita no sólo hizo al principio que la interpretara como me dijeron que lo hiciera, sino que luego se convirtió en una frase vacía para mí. Pero ahora he caído. Ghandi dió en el clavo. Esa puta frase puede sacar de una depresión a muchas personas. Joder, no se refería al planeta entero. Ni siquiera a un país. Se refería a un mundo. Pero ese mundo puede ser TU MUNDO. En mi caso, es así. ¿Que quiero que mi mundo cambie?. No tengo más que cambiar yo. Y ahora la segunda parte de la frase. Tampoco se refiere a que te vuelvas un hippie, o que vayas a misa cada semana (joder, no lo hagáis, en serio. Hippies vale, pero las iglesias bien lejitos eh?), sino que basta con cambiar los hábitos, las manías, los protocolos, la manera de hacer las cosas que te haga fallar en ciertos aspectos de tu vida (tu mundo).

En fin, como decía, estoy cabreado. Y solo en casa, pues no tengo nadie con quien salir hoy. Y esta tarde hice un examen y había decidido dejar de fumar después de terminarlo. Pero ahora necesito uno para calmarme los ánimos.

Como no sabía de qué iba a escribir hoy, no pongo imágenes ni nada. Sólo un agradecimiento a Hiro por no dejarme de mentiroso cuando dije cuánto merece la pena como ser humano y como todo.

jueves, 8 de marzo de 2012

Insatisfecho.

Hace unos días que en clase me siento solo. Cuando me siento al lado de alguien, esta persona se cambia durante el descanso. Descanso que normalmente aprovecho para ir a por un café o a fumar un cigarrillo. A hacer vida social, vamos. Pero parece que la gente ya no tiene sueño y además ya no tiene ganas de fumar. Así que me pongo a fumar solo y a beber café en la solitaria primera fila del aula. No importa ya. Ya estoy acostumbrado a estar solo.

Hoy, con mucha guasa, me preguntan si me había dejado satisfecho el cigarro. "Nunca estoy satisfecho", respondí.


Y es cierto, nunca estoy satisfecho. A pesar de todo, de estar de buen humor, de saber lo que hacer para que me vaya bien y llevarlo a cabo. A pesar de pretender olvidarme del ridículo pensamiento de que alguien me echa de menos. A pesar de convencerme de hacer una nueva vida en Málaga y dejarlo todo atrás. A pesar de todo, no puedo engañarme con un hecho: Siempre, siempre estaré cuando alguien me llame. Cuando alguien me diga lo equivocado que estoy. Cuando esté cerca de alguien que lo está pasando mal. Por muy insensible que quiera hacerme para no sufrir con alguien que me da de lado. No puedo. Siempre estaré allí.


Sólo quiero una cosa a cambio: que no me dejen solo. Ahora estoy bien, pero cuando recuerde cómo es estar junto a alguien no voy a querer desprenderme de ello. No quiero nada más. ¿No he sido bastante transparente respecto a este tema hasta ahora?

Alex fuera.

domingo, 4 de marzo de 2012

Feo, flojo e informal.

Me produce una gran satisfacción estar un par de minutos despiertos antes de que suene la alarma de móvil, pensar en una canción y escucharla cuando ya no tengo más remedio que levantarme. La de hoy no es ni de un cantante ni de un estilo que me llene mucho, pero me ha puesto de buen humor.


Ayer pude ponerme al día con uno de mis mejores amigos, el más antigüo que tengo (desde la infancia) y tuve la oportunidad de ver el nuevo paseo junto al puerto de Málaga (Uff, qué lío. Mejor diré muelle en futuras menciones). Hblamos entre otras cosas de la imperiosa necesidad que tenemos para encontrar un trabajo a la de ya. No sé lo que voy a hacer. Pero a pesar de no tener un duro, de ir mal con las notas y mi vida social en Málaga sea bastante pobre, pude desahogarme con alguien que me iba a escuchar. Sí, bueno, tengo este blog, pero ni puta idea de quién entra. Sé que se mira algunas veces al día por las estadísticas, pero como nadie comenta, o hace alusión a ello (Al menos no directamente. Y si son indirectas no puedo estar seguro de que puedan ser casualidades), pues no cuenta. Además, nadie más íntimo que Pepe para contarle estas cosas. Algún día le dedicaré una entrada de las de "personas que merecen la pena".


viernes, 2 de marzo de 2012

Buena compañía.

Últimamente recurro bastante a Queen para ilustrar lo que pienso. No siempre al pie de la letra (nunca mejor dicho... bueno, no, las letras no tienen pies), pero sí el título o algún pasaje. No es este un caso en el que toda la letra coincide con lo que tengo en la cabeza, pero estoy de buen humor y viene bien.


Ya que estoy, empezaré hablando de mi historia con Freddie Mercury, Roger Taylor, John Deacon y Brian May. Hace un tiempo, unos... 6 años... sí, puede que 5, pero yo diría que 6, cuando estaba terminando 4º de la ESO o empezando 1º de Bachillerato y cuando había acabado la 3ª temporada de LOST. Sí, fue entonces cuando descubrí nada menos que "Bohemian Rhapsody". Me encantó, cómo no. No es que me entusiasmara mucho, pero luego conocí a esta chica (No diré su nombre) que llegó a ser como una hermana. Ya hace tiempo que no nos llevamos nada bien (otra de mis grandes cagadas), pero cuando la buena relación estaba empezando a forjarse, fue ella la que me llevó a interesarme más por el grupo que había parido esa canción. Empecé a interesarme por el buen rock. No es que antes escuchara mala música, pero era un aspecto -la música- que nunca me había interesado demasiado. Así que entre otros grupos, era Queen de la que más canciones me volvían loco. Fue por primera vez en mi vida que tenía un grupo favorito. Hoy lo sigue siendo, pero he pasado un tiempo pasando por algo más heavy y acabando el punk. Pero Queen sigue ahí. Y ahora que estoy con el blog, más.


Creo que una de las cosas que menos me gustan es estar solo. ¿Qué raro verdad?. ¡Si no se me nota!. Compartir momentos. Eso es lo que me gusta. Cualquier cosa que pase. Lo importante es la compañía, no el momento en sí. Ya sea teniendo una conversación a kilómetros de distancia, dando un paseo, compartiendo una cerveza, un baño en la playa, una película en el cine o en la casa de alguien. Creo que, a pesar de lo que pasara después, he procurado rodearme de la mejor compañía. Son gente que, de algún modo u otro, también necesitan sentir que no están solos. Necesitamos sentirnos vivos junto a más vivos.

El conocer que hay cerca alguien a quien queremos que no quiere saber nada de nosotros, que tiene los pies mirando a otro sitio esperando a que termines de hablar para irse, que te dice lo bien que está contigo pero e realidad lo pasa bien porque luego irá a reírse de ti mientras va con otra persona, o que directamente te odia me produce, por lo menos a mí, un malestar bastante grande. Sé que no se puede gustar a todo el mundo, pero hay que ser muy hipócrita para decir que cuando decepcionas a quien aprecias o viceversa no te afecta en absoluto.


Aunque parezca que esto es un poco triste, e realidad es todo lo contrario. Estoy expresando lo afortunado que me siento al haberme rodeado a lo largo de la vida de la gente adecuada. Al menos era adecuada por un tiempo, y creo que eso basta. Que me quiten lo bailado. Ahora estoy intentando olvidar un poco para que me duela menos, pero no descarto que algún día, tal vez no muy lejano, le toque el turno de necesitar a alguien a otra persona. Y entonces, dentro de mis posibilidades, estaré allí para hacer compañía. Y sea en el momento que sea, lo importante es estar con esa persona, sea amigo, familiar o amor. Esa es, para mí, la buena compañía.