sábado, 13 de octubre de 2012

We'll see

Este portuense ya no vuelve a Teatinos. Al meno no en los próximos 2 años. He tenido un mes de buena racha emocional. Septiembre y octubre han sido geniales. Pero mientras a mí me iba bien, a los demás les empezaba a ir mal. Y su estado de ánimo ha acabado por contagiarme.

La gente que aún se siente cómoda conmigo sólo ha estado contando conmigo para cosas malas, con las que no puedo hacer nada. Esto no está mal. El problema es que la gente que está bien se siente incómoda conmigo. No voy a explicar cosas de lenguaje corporal para justificar que no son cosas mías.

Uno se acaba hartando. De no conseguir un mínimo. De no ser capaz de alcanzar una meta si no es a la segunda oportunidad. De pensar que ya no soy lo bastante divertido o que ya estoy quemado y la gente ya se ha hartado de mí. De la idea que se va desarrollando en mi cabeza de que ya he alanzado todo mi potencial; de que ya no tengo nada que aportar.

Hace un tiempo quise cerrar esto, porque nunca se sabe quién puede leer. Por eso y porque ya no tiene sentido este blog. Pero ya da igual. Ya he empezado. Ahora se queda. Y seguramente ya lo habrá leído quien no debe. Y da igual. Y si no, también.

Por fortuna, aún me queda gente en la que confiar.


sábado, 30 de junio de 2012

No tengo miedo a volar

Vengo de echar la tarde con uno de esos amigos con los que sabes que la cosa no puede ir mal. Ahora que han acabado los exámenes, el verano empieza y los agobios y el estrés han de marcharse... llegan momentos en los que uno tiene más tiempo para pensar.

Puede que esta mañana haya sido la peor en años. Por no decir la de toda mi vida. Ya estoy acostumbrado a rallarme. Ya me conozco mis episodios de desánimo. Ya sé de qué va la cosa y sé perfectamente cómo ponerles solución. Creo que ya lo he demostrado en estas líneas. Estar solo, aislado y tener una chica en mente me hace recaer siempre en lo mismo. Sólo tenía que salir, relacionarme, comer y dormir bien, algo de buena música y material audiovisual y problema arreglado.

Pero hoy es algo nuevo. Algo con lo que no he sabido lidiar. Al menos lo he intentado tratar del mismo modo que antes. Pero no, esto es nuevo para mí. Porque ni estoy solo, ni dejo de relacionarme ni mis horarios biológicos se han visto afectados. No. Esto es rallarse por una chica... teniendo ya una relación con ella. Da lo mismo el tipo de relación que sea, no es estar solo. Es distinto. Nunca me había pasado. Tengo miedo a que las cosas vayan bien. ¿Cómo puedo tener miedo a eso? Nunca me había pasado algo así. Hoy me ha sido imposible disimular mi mal humor. No es desánimo. Es una verdadera depresión que me ha impedido levantarme de la cama. Sólo eso. Ni he podido dormir, ni he podido llorar ni he podido hacer nada que me distrajese. Solo eso, haciendo muecas en la almohada, tirado boca abajo, pasando de mi sobrino, de mis padres, de todo.

No voy a seguir con eso. No voy a decir qué he hecho y qué he dejado de hacer. No voy a decir lo que estoy permitiendo que pase. No. Hoy voy a hablar de que juntando un par de cosas buenas la situación mejora un poco. Antonio y yo fumando un cigarrito en mi lugar favorito del Puerto (el espigón de la playa de Fuentebravía) viendo ponerse el Sol. Y por fin, mis problemas, aunque estaban presentes aún en la almendra, dejaron de ser importantes. Sólo el mar, el horizonte y la música.


miércoles, 2 de mayo de 2012

Tarde, pero ¿Y qué?

En fin, tengo ya 4 entradas pendientes. Una para Javi, otra para Scream, otra para Kangu y otra sobre el Viñarock. Pero me da pereza incluso para reunirlo todo en una sola entrada.

En realidad, sólo quiero decir que hoy, volviendo de clase, he pisado mi clase y me ha invadido una sensación extraña. Me di cuenta que por fin me estaba sintiendo parte de algo en Málaga. Después de pasar tiempo junto a mis compañeros de clase, quienes creo que empiezan a aceptarme poco a poco dentro de sus círculos, empiezo a sentirme más seguro de mi mismo. Por primera vez, no me importa estar en Málaga. Es más, casi que me va a gustar estar aquí y todo.

Diciendo esto parezco un reprimido. Pero no nos engañemos: A todos nos gusta ser aceptados y hacer nuevos amigos. Esto no significa pasar por su aro y hacer cosas por ellos. Lo que me ha pasado es bien distinto. Hablo de confianza. No que confíen en mi, sino que haya confianza y respeto mutuo. Eso. Sólo tengo que trabajar un poco más en ello y me sentiré como en casa allá donde esté.

viernes, 23 de marzo de 2012

El mundo

Quería escribir alguna cosa
¿Pero sobre qué? ¿Sobre qué?

No importa, escribiré de todos modos. Lo primero quería decir que estoy leyendo un libro. Es lo que me está motivando actualmente. Si todas las cosas que hecho para conseguir algo, pero luego no lo he conseguido, quizá fuera hora de cambiar el chip y no repetir los mismo errores. Cambiar el royo. Eso es lo que estoy haciendo con dicho libro. Y ahora sé no solo en qué me equivoqué hasta ahora, sino cómo me equivoqué.

Por el ejemplo, el ámbito femenino. ¿Sabéis la razón por la que muchos tienen problemas con las tías?. Pues para empezar porque nuestros padres, tíos, hermanos mayores, amigos y demás referentes masculinos nos fallaron. Sí, nos fallaron en este sentido. Nos dejaron de lado en la senda y nos perdimos por el bosque. Claro, no lo sabían, pero no les exime de culpa. Hay algunos que nacen con un don de ser atractivo (mental y/o físicamente) para los demás. Pero esto es como la música. Mozart sabía desde pequeño, pero el resto pudo aprender. Sí, se puede aprender a ser todo.

Sin embargo, ahora estoy cabreado. No me coge nadie el teléfono aquí en Málaga. Y lo peor es que sé que la culpa la tengo yo. Aun no he sabido currarme las relaciones sociales. O lo que es lo mismo, he fallado al intentar que fueran unas relaciones bastante estrechas como para poder contar con ell@s casi siempre. Pero ya no más.

Me han recordado una frase de Ghandi muy famosa, pero que todos conocen pero siempre acaban olvidando. "Si quieres que cambie el mundo, el primero en cambiar debes ser tú". La oí tantas veces de niño, en un ambiente conservador y casi siempre religioso que el abuso de la frasecita no sólo hizo al principio que la interpretara como me dijeron que lo hiciera, sino que luego se convirtió en una frase vacía para mí. Pero ahora he caído. Ghandi dió en el clavo. Esa puta frase puede sacar de una depresión a muchas personas. Joder, no se refería al planeta entero. Ni siquiera a un país. Se refería a un mundo. Pero ese mundo puede ser TU MUNDO. En mi caso, es así. ¿Que quiero que mi mundo cambie?. No tengo más que cambiar yo. Y ahora la segunda parte de la frase. Tampoco se refiere a que te vuelvas un hippie, o que vayas a misa cada semana (joder, no lo hagáis, en serio. Hippies vale, pero las iglesias bien lejitos eh?), sino que basta con cambiar los hábitos, las manías, los protocolos, la manera de hacer las cosas que te haga fallar en ciertos aspectos de tu vida (tu mundo).

En fin, como decía, estoy cabreado. Y solo en casa, pues no tengo nadie con quien salir hoy. Y esta tarde hice un examen y había decidido dejar de fumar después de terminarlo. Pero ahora necesito uno para calmarme los ánimos.

Como no sabía de qué iba a escribir hoy, no pongo imágenes ni nada. Sólo un agradecimiento a Hiro por no dejarme de mentiroso cuando dije cuánto merece la pena como ser humano y como todo.

jueves, 8 de marzo de 2012

Insatisfecho.

Hace unos días que en clase me siento solo. Cuando me siento al lado de alguien, esta persona se cambia durante el descanso. Descanso que normalmente aprovecho para ir a por un café o a fumar un cigarrillo. A hacer vida social, vamos. Pero parece que la gente ya no tiene sueño y además ya no tiene ganas de fumar. Así que me pongo a fumar solo y a beber café en la solitaria primera fila del aula. No importa ya. Ya estoy acostumbrado a estar solo.

Hoy, con mucha guasa, me preguntan si me había dejado satisfecho el cigarro. "Nunca estoy satisfecho", respondí.


Y es cierto, nunca estoy satisfecho. A pesar de todo, de estar de buen humor, de saber lo que hacer para que me vaya bien y llevarlo a cabo. A pesar de pretender olvidarme del ridículo pensamiento de que alguien me echa de menos. A pesar de convencerme de hacer una nueva vida en Málaga y dejarlo todo atrás. A pesar de todo, no puedo engañarme con un hecho: Siempre, siempre estaré cuando alguien me llame. Cuando alguien me diga lo equivocado que estoy. Cuando esté cerca de alguien que lo está pasando mal. Por muy insensible que quiera hacerme para no sufrir con alguien que me da de lado. No puedo. Siempre estaré allí.


Sólo quiero una cosa a cambio: que no me dejen solo. Ahora estoy bien, pero cuando recuerde cómo es estar junto a alguien no voy a querer desprenderme de ello. No quiero nada más. ¿No he sido bastante transparente respecto a este tema hasta ahora?

Alex fuera.

domingo, 4 de marzo de 2012

Feo, flojo e informal.

Me produce una gran satisfacción estar un par de minutos despiertos antes de que suene la alarma de móvil, pensar en una canción y escucharla cuando ya no tengo más remedio que levantarme. La de hoy no es ni de un cantante ni de un estilo que me llene mucho, pero me ha puesto de buen humor.


Ayer pude ponerme al día con uno de mis mejores amigos, el más antigüo que tengo (desde la infancia) y tuve la oportunidad de ver el nuevo paseo junto al puerto de Málaga (Uff, qué lío. Mejor diré muelle en futuras menciones). Hblamos entre otras cosas de la imperiosa necesidad que tenemos para encontrar un trabajo a la de ya. No sé lo que voy a hacer. Pero a pesar de no tener un duro, de ir mal con las notas y mi vida social en Málaga sea bastante pobre, pude desahogarme con alguien que me iba a escuchar. Sí, bueno, tengo este blog, pero ni puta idea de quién entra. Sé que se mira algunas veces al día por las estadísticas, pero como nadie comenta, o hace alusión a ello (Al menos no directamente. Y si son indirectas no puedo estar seguro de que puedan ser casualidades), pues no cuenta. Además, nadie más íntimo que Pepe para contarle estas cosas. Algún día le dedicaré una entrada de las de "personas que merecen la pena".


viernes, 2 de marzo de 2012

Buena compañía.

Últimamente recurro bastante a Queen para ilustrar lo que pienso. No siempre al pie de la letra (nunca mejor dicho... bueno, no, las letras no tienen pies), pero sí el título o algún pasaje. No es este un caso en el que toda la letra coincide con lo que tengo en la cabeza, pero estoy de buen humor y viene bien.


Ya que estoy, empezaré hablando de mi historia con Freddie Mercury, Roger Taylor, John Deacon y Brian May. Hace un tiempo, unos... 6 años... sí, puede que 5, pero yo diría que 6, cuando estaba terminando 4º de la ESO o empezando 1º de Bachillerato y cuando había acabado la 3ª temporada de LOST. Sí, fue entonces cuando descubrí nada menos que "Bohemian Rhapsody". Me encantó, cómo no. No es que me entusiasmara mucho, pero luego conocí a esta chica (No diré su nombre) que llegó a ser como una hermana. Ya hace tiempo que no nos llevamos nada bien (otra de mis grandes cagadas), pero cuando la buena relación estaba empezando a forjarse, fue ella la que me llevó a interesarme más por el grupo que había parido esa canción. Empecé a interesarme por el buen rock. No es que antes escuchara mala música, pero era un aspecto -la música- que nunca me había interesado demasiado. Así que entre otros grupos, era Queen de la que más canciones me volvían loco. Fue por primera vez en mi vida que tenía un grupo favorito. Hoy lo sigue siendo, pero he pasado un tiempo pasando por algo más heavy y acabando el punk. Pero Queen sigue ahí. Y ahora que estoy con el blog, más.


Creo que una de las cosas que menos me gustan es estar solo. ¿Qué raro verdad?. ¡Si no se me nota!. Compartir momentos. Eso es lo que me gusta. Cualquier cosa que pase. Lo importante es la compañía, no el momento en sí. Ya sea teniendo una conversación a kilómetros de distancia, dando un paseo, compartiendo una cerveza, un baño en la playa, una película en el cine o en la casa de alguien. Creo que, a pesar de lo que pasara después, he procurado rodearme de la mejor compañía. Son gente que, de algún modo u otro, también necesitan sentir que no están solos. Necesitamos sentirnos vivos junto a más vivos.

El conocer que hay cerca alguien a quien queremos que no quiere saber nada de nosotros, que tiene los pies mirando a otro sitio esperando a que termines de hablar para irse, que te dice lo bien que está contigo pero e realidad lo pasa bien porque luego irá a reírse de ti mientras va con otra persona, o que directamente te odia me produce, por lo menos a mí, un malestar bastante grande. Sé que no se puede gustar a todo el mundo, pero hay que ser muy hipócrita para decir que cuando decepcionas a quien aprecias o viceversa no te afecta en absoluto.


Aunque parezca que esto es un poco triste, e realidad es todo lo contrario. Estoy expresando lo afortunado que me siento al haberme rodeado a lo largo de la vida de la gente adecuada. Al menos era adecuada por un tiempo, y creo que eso basta. Que me quiten lo bailado. Ahora estoy intentando olvidar un poco para que me duela menos, pero no descarto que algún día, tal vez no muy lejano, le toque el turno de necesitar a alguien a otra persona. Y entonces, dentro de mis posibilidades, estaré allí para hacer compañía. Y sea en el momento que sea, lo importante es estar con esa persona, sea amigo, familiar o amor. Esa es, para mí, la buena compañía.

jueves, 1 de marzo de 2012

Oportunidades

Quizá no soy quien para hablar de oportunidades, queriendo empezar de nuevo en Málaga cuando le debo mucho a la gente del Puerto. A algunos les debo pasta. A otros les debo compañía. Alguna cerveza, algún cigarro, algún porro, algún beso, un orégano, alguna disculpa... hasta una relación entera.La noche del martes decidí dar la espalda al Puerto, sin decir nada a nadie. Sólo advirtiéndolo aquí, como el cobarde que estoy hecho. Justo después de decidirlo tuve una conversación via Twitter con una persona a la que también le debo algo. Me hizo sentir culpable, pero ya estaba decidido. Es lo mejor y no voy a dar marcha atrás.

Esto es mi disculpa para aquellos a los que, de un modo u otro, he dado la espalda a lo largo de mi vida y se la estoy dando desde que me monté en el tren en la mañana de ayer: Lo siento. Lo siento de veras.

Esto de hoy es también un post dedicado a las oportunidades que se dejan pasar. No es una justificación para mi disculpa, porque no la tiene.

Como decía, no soy nadie para hablar de oportunidades. Cuando miro atrás, veo que siempre he pedido segundas oportunidades a la vez que yo no las concedía. Sobre todo en lo que al amor se refiere. Algunas veces he tenido la oportunidad justo en mis narices. En esas ocasiones sólo tenía que decir cualquier cosa o acercar mi rostro 5 centímetros y dar un beso. En lugar de eso me quedaba pensando en principios, en moralidad, en idioteces que me enseñaron en un colegio lleno de militares pijos fascistas, o bien agachaba la cabeza o me agarraba a algo que tuviera detrás, como el respaldo de un banco o una puerta sólo por miedo.

Otras veces la oportunidad la aproveché. Pero era demasiado imbécil como para saber cómo alargar en el tiempo la situación o para mejorarla. Por ser demasiado egoísta he hecho mierda amistades. O trabajos. O estudios. O relaciones que al final acababan en nada por no saber que necesitaba la otra persona. Todo por creerme más listo que nadie. Porque por ser un tío que supera a la media en inteligencia y por ser ateo y haber visto bastante mundo era mejor que los demás. Pues si era tan listo ¿Por qué he perdido y he dejado escapar las mejores cosas que me han pasado en la vida?.

Pues porque no lo soy. Ya sé que soy imbécil. Quizá no un completo imbécil, pero sí un imbécil. Pero eso se acabó. Sólo tengo que poner los pies en el suelo. Conformarme con lo que tengo y no perder más cosas. Esta es la última vez que dejo escapar algo. Pero el Puerto no me merece. No habría de echarme de menos como a veces lo hace. Hay tíos más cojonudos que yo, que saben cuidar mejor lo suyo y lo de los demás.

Lo que más me aflige es el hecho de haber recibido un oportunidad más. Sólo la he dejado pasar porque sé que con el tiempo la echaría a perder. Aunque... quizá acabo de dejar pasar esta por lo mismo que antes, por cobardía e imbecilidad. Por no ser lo suficientemente fuerte para sacarle brillo desde 280 km de distancia. Ojalá que no.

En fin, es hora de empezar de cero. Es la oportunidad que se me viene ofreciendo desde que me fui por primera vez. Aún está en pie la oferta y he decidido cogerla. No vale la pena esperarme. Estoy donde debo estar. No donde quiero, pero tiene que ser así.

miércoles, 29 de febrero de 2012

siempre quiero más

Antes que nada, una imagen

 Es el chorro, por donde el tren tiene que pasar obligadamente para ir a Málaga desde Dos Hermanas. Una vista que apenas dura unos segundos.

Ahora, lo que hay al principio de la estela que dejo a popa.

Es el Puerto un lugar especial. La gente es lo que lo hace especial, la actitud que se pone. Porque, por sí sólo, es una ciudad costera, con un río que refleja luces y soles, con sal en el ambiente y moho en la humedad de las piedras. Si damos un paseo, encontramos castillos, polvorines, murallas, cuarteles, teatros y conventos convertidos en discotecas. También encuentras farmacias que cambian su papel de envenenamiento y robo a la sociedad por el de abastecedor de música y cerveza local.Si seguimos con el paseo, en los callejones encuentras fabricantes de nubes, que se vuelven de colores cuando te unes a ellos. En la playa te sientes mejor de noche que de día si te rodeas de los crápulas adecuados. A veces se asoma un coyote que te hace un favor a cambio de nada, sin ni siquiera pedirlo. Otras es un brocheta que te cuenta su vida para que el favor lo hagas tú. Puedes hacerte amigos de costras y cederles tu tabaco, o ser un costra y tener la suerte de tener un verdadero colega que te lo cede a ti.

Oh, sí. Me encanta ese rollo de antro. Es un royo donde el encanto no viene de una estrategia de márketing,  sino de la actitud que pone la gente contigo. Sí, es cierto que a veces te decepcionas al ver lo que hacen entre ellos o lo que te hacen a tí. O bien te quedas con ganas de que hagan algo por tu persona que en realidad, por mucho que te esfuerces en convencerte de que quieren, no ocurre. Pero ese es el rollo. Es mi rollo. Y siempre quiero más.



Pero ayer, mientras me preparaba mentalmente para irme, me pregunté si a lo mejor no vale tanto la pena. Quiero pensar que no sería nadie sin esa gente. Pero con los bolsillos vacíos, la moral cada vez más minada y con sólo 4 días de tiempo para hacer cosas que a lo mejor requieren estar allí todo el tiempo, creo ya es hora de convencerme de que eso ya es otra historia. Que tengo que conformarme con lo que hay. Una ciudad gigante con poca intensidad en lo que hay (con excepciones. Ya dedicaré un post a esas excepciones). Porque veo que me hundo aquí. Y ahora estoy bien soñando con el Puerto, pero habrá un punto en que, de lo invisible que soy por allí, lo perderé de todas formas. Así que tengo que aferrarme a algo nuevo, porque este clavo ya está cediendo.

Soy un tipo que siempre quiere más y estira el chicle al máximo. Así soy ahora. Pero creo que ya no hay más chice ni sabor. Por eso digo esto. No os lo toméis a mal los que estéis leyendo esto (jajajajajajajaja sí, claro, ¿hay alguien viendo este blog?). Pero no puedo mantener esta relación a distancia. "Show must go on"

martes, 28 de febrero de 2012

Rituales

Llego a la estación y aparco. Recorro el camino que tantas veces he pisado y llego a Puerto Escondido. Allí alguna que otra cabeza asoma por la esquina y me reconoce. Otras veces no hay nadie de interés. Saludo al que está más próximo a la puerta y rápidamente dejo mi abrigo y me dirijo a la barra. "Hola, Josemi. ¿Qué tal, cómo estas? ¿Me pones una birrita?".


Salgo a la terraza, donde ya, más tranquilamente después de un sorbito a la cerveza, empiezo a saludar de verdad. Nos sentamos en una mesa. Abro el paquete de tabaco y saco un cigarro con los dientes. Empezamos a discutir sobre gilipolleces. A veces en broma  otras en serio. Luego empiezan a llegar más. Algunos merecen la pena, otros se acuerdan de nosotros pero nosotros no de ellos, otros que viceversa, otros y otras con los que no podrías imaginar estar allí sin ellos, y otros a los que tienes que tragar porque el bar es de todos y tampoco hay que montar numeritos, que somos civilizados.

Antonio y Javi se levantan. Yo voy con ellos. Hiro a veces también. Vamos al callejón al hacer nubes de colores. Cuando hemos terminado, volvemos al punto clave, donde hablamos de más trivialidades. Luego aparece quien querías ver y, si es que se queda, no se te ocurre qué decir. O se te ocurre y no lo dices porque lo mismo la conversación puede no acabar de forma cómoda. O quizá sí. Pero no te arriesgas. Luego uno de los dos desaparece y no os volveis a ver en mucho tiempo. Hasta que no vuelves de Málaga en un mes.


Y entre estos rituales, soy un hombre invisible.

martes, 21 de febrero de 2012

Great pretender.

A blogger se le va la almendra. Tenía una entrada escrita y no se me publica. Ni siquiera se me guarda como borrador. Ya ni me acuerdo de lo que había puesto.


A lo que vamos. Soy un canalla embustero. Encima uno que no puede mantener su mentira mucho tiempo seguido en un día. La primera persona a la que engaño es a mí mismo. Me intento convencer de que en El Puerto ya no queda casi nada para mí excepto un par de amigos y alguno que me saluda. Trato de pensar que se me echa de menos bastante poco. Algunas de estas mentiras salen a la luz en twitter, insultando prácticamente a personas que quiero.

¿Y por qué hago esto? Porque si pensara esas cosas de verdad, mi vida sería más fácil. Si no pensara que hay alguien esperándome no tendría que dar vueltas en la cama tratando de descifrar lo que otras personas están pensando. Simplemente me olvidaría y saldría adelante. Ya no me preocuparía lo que he perdido. Ya no me pondría triste.



Lo que hago es buscar razones muy rebuscadas y que ya no importan para rechazar lo que echo de menos. Aquí es donde insulto lo que algunas personas representan para mi.Y me he dado cuenta esta mañana. He le´do algunas de esas mentiras y ya no he podido seguir creyéndomelas. Y quien lea esto y me conozca -que seguramente es alguien importante para mi- que sepa que pido perdón.

Lo único que me excusa es que no soy el único que simula estar bien. De otra forma no es fácil. Pero nadie dijo que era fácil. Es lo que tiene la esperanza, que es una puta mierda. Pero aún queda mucha. Hay cosas que aún se pueden hacer.

Intentaré no volver a engañar. Si acaso omitiré. Pero de todos modos, como tampoco me fío mucho de mí mismo, no hagáis mucho caso de nada que no escriba en este blog.

sábado, 11 de febrero de 2012

Momentos clave

Pensar... pensamos demasiado. Intentamos racionalizar lo que parece irracional. Pensamos en ello como un problema matemático difícil de resolver por andar sin calculadora a mano y con el cálculo bastante oxidado. Pensamos, pensamos, pensamos y pensamos...

Pensamos que ellas quizá también estén pensando y luego nos cansamos de pensar y sencillamente nos arriesgamos a que la solución es "no" para ahorrarnos molestias y dejar de pensar. Luego pensamos de forma involuntaria y no podemos dejar de pensar otra vez. Y seguimos pensando porque el pensamiento que lo desencadenó todo fue "¿Y si la solución es Sí?" y tratamos de encontrar respuesta contando sólo con la cabeza.

Pensamos partiendo de números equivocado. Pensamos que sólo utilizamos el 10% del cerebro. Pensamos y nos equivocamos. Pensamos que cuando dejemos de pensar el problema estará resuelto.

Volvemos a lo mismo y no podemos dormir tranquilos. vuelta a lo mismo y en mitad de una película, justo después de una frase que ya te han dicho o quisiste decir, piensas. Estás en la playa o en cualquier lugar donde te sientes cómodo, aparentemente lejos de tus pensamientos y vuelta a lo mismo. Incluso cuando estás distraído (piensas también por qué distraído lleva tilde) con actividades cotidianas como comer, ducharse, estudiando, trabajando... vuelta a empezar.

Piensas tanto que ya incluso le pones nombre: mosca fue el que elegí en mi caso. Viene la mosca a molestaren cualquier momento. Sólo deseas que se vaya. Le abres la ventana, la espantas con la mano, la insultas, le gritas, le soplas, le tiras cosas. Y sigue ahí, por supuesto. Un día te decides que ya es hora de que la mosca salga de tu cráneo y parece que la matas. Y te acuestas....

TDDDHHHHH! ¿Cómo es posible?. ¿No la había acaso matado?. Y no se va. Tienes una cabeza calentita y se alimenta de tu deliciosa materia gris, porque si hay algo de lo que les guste alimentarse a las moscas es mierda. Y todo porque hubo un instante, un momento clave, una oportunidad que no supiste ver. Un segundo en el que debiste hacer algo y no lo hiciste. Cuando debiste y no hiciste porque el señorito estaba demasiado ocupado. ¿Ocupado haciendo qué?. Pues...


Pensando.




Respirar oxígeno y beber agua es tan aburrido...

viernes, 10 de febrero de 2012

volver a casa con las estrella como compañeras

Málaga es el Puerto pero en grande. Pero lo que ves en el Puerto está más concentrado. Mientras que una tiene playas de polvo, canales secos y bares heavys falsos, en el otro hay playas de arena blanca, ríos llenos y bares que aunque son tugurios tienen verdadero sentimiento...

PEEEEEEEERO. Pero. Hay un pero. Yes que no puedo negar a la gente. Sólo hay que atreverse a relacionarse, algo que me cuesta con los que no conozco si no hay un seguro, un salvavidas, una constante que sepas que no va a dejarte solo. Así, ayer fue Erik esta constante. ¿Erik?. Ya os hablaré de él. Y la casualidad quiso que esa nueva gente fueran personas cuyo tema de conversación fuera capaz de ser serio. Bueno, no sé cómo decirlo, pero digamos se trata de estar de acuerdo respecto a unos temas. O al menos estar al tanto de ellos. Lo normal es que cuando conozco a alguien esta persona totalmente ignorante de lo que pasa fuera de su círculo social o ámbito familiar.


En fin, sólo quería decir que poco a poco voy poniéndome más cómodo aquí.

Glosario provisional (se irá actualizando)

Cerveza: felicidad momentánea.
Criterio: concepto esencial que en un ser humano puede significar la diferencia entre la vida y la muerte.
Dino: diminutivo de dinosaurio
Jebi: bar de el Puerto
Jipi: señor muy grande al que debo pasta y al que le grabo discos.
Mai: semi-felicidad momentánea
*Malpenesado:
Mosca: pensamiento que dejas que te zumbe por la cabeza. A veces te sorprende mientras estás haciendo algo útil y no puedes concentrarte. Otras veces llega durmiendo y no puedes conciliar el sueño. Incluso cuando te duchas puede asaltarte. Por eso se llama mosca. Siempre está molestando (es un pensamiento nostálgico) y no te puedes librar de él hasta que no te decidas matar realmente a la mosca.
Orégano: kiki
Polen: semi-semi-felicidad momentánea.
*Sincerdamente: con sincerdidad

martes, 7 de febrero de 2012

Mundos imposibles.

A veces me gustaría escuchar música bajo el agua. Me gustaría poder resistir largo tiempo, sin el agobio de mis pulmones apretándose contra el pecho, sin el bombeo de la sangre en las sienes y el cuello, sin el sabor del agua clorada o salificada de la piscina ni la inestabilidad del mar. No me importaría tener una visión borrosa con tal de estar unos 2 o 3 minutos seguidos en ingravidez y con un frescor por toda la piel que no te dará una pulmonía a no ser que salgas. Allí, sin que mi corazón y mis entrañas me distraigan, me gustaría oir sólo el viento golpeando la superficie... o música. No tengo pasta para comprar un mp3 sumergible. Ni siquiera sé si hay auriculares sumergibles. Allí me aislaría del todo, sin materias complejas en las que preocuparse, sin pensar en lo que uno está sintiendo y percibiendo. Ser capaz de imaginar que lo que se está viendo es algo totalmente distinto y maravilloso, engañando a la percepción. Justo como si tuviera 7 años, peroen total libertad, con un mundo para mí solo. Lo cual no quiere decir que esté solo en ese mundo. Lo compartiría algunas veces, pero con la seguridad de que ese universo acuático volvería a pertenecerme. La finalidad es para que sirva como refugio contra los pesares y las decepciones, para desarrollar las ilusiones y los sueños. Y allí escucharía música.


Hoy he vuelto a Málaga. Se me ha ocurrido que para solucionar algunos de los rompecabezas mentales que llevo arrastrando desde hace (demasiado) tiempo consiste en pensar en qué le aconsejaría a un colega si le pasara lo mismo. Y he dado con la solución: salir más, estar con los amigos y así olvidarse problemas que no pierden el sueño (ni lo han perdido nunca) rayándose por mi culpa. Pero en una ciudad donde nunca estoy disponible para la poca gente que merece la pena (de las que conozco) por aquí, me parece que me tengo que aguantar hasta que los horarios de todos coincidan. Esto en el mundo acuático nunca pasaría. Cruzaríamos volando una ciudad de rascacielos de azulejos azules y calles de yeso blanco. 

La chica de la foto (autor, Luca Helios) es Lorena G., una modelo cuya sonrisa me tiene enamorado. Esta imagen me gusta mucho. No solo porque me ilustra este texto, sino porque aquí Helios y Lorena van más allá de la mera erotografía (que no tiene nada de simple) y sólo lo están pasando bien haciendo fotos acuáticas, dándole la oportunidad también al fotógrafo de experimentar con la cámara sumergible. Me gusta pensar que seguramente se quedaría con alguna que otra foto para él (probablemente la mejor). Y casi estaría obligado a quedarse esa foto que nunca verá la luz. Hay veces que tienes que prescindir del público, porque como artista, tienes derecho a que lo mejor de tu obra (según tu criterio) sea sólo para ti. Debe ser una foto muy personal (confluyen formalmente su personalidad y el trocito de personalidad de ella que se queda para él). En fin, esto sólo es una conjetura sobre algo que quizá no exista. Lo que quiero decir es que yo, al igual que Helios en este supuesto que acabo de exponer, si tuviera la oportunidad, pues pondría sin lugar a dudas a la dueña de esa sonrisa bajo el agua, nadando infinitamente para mí y para ella misma. Sonriendo.

domingo, 5 de febrero de 2012

Personas que merecen la pena (v.I).

Hiro. Único de su especie. Ningún otro suda tanto amor. Pongamos que tú eres un planeta, con una atsmósfera llamada "mal rollo". Tu núcleo se solidifica y se enfría a medida que te relajas cuando sales a la calle. Digamos que Hiro es un Sol que de repente te lo encuentras, y como no tienes magnetosfera que te escude de su radiacción y calor amorosos, pues tu atsmósfera de mal rollo queda arrasada en minutos. Así es él. Todo aquél que diga que no le cae bien Hiro, sin duda, es que no sabe ver bien. O dicho de otro modo, no tenéis criterio ninguno si no amáis a Hiro.

Es más, yo me lo follaría. Él sabe que lo digo en serio y por eso su novia (Elena) tiene cuidado conmigo. Podría estar escribiendo todo el blog sobre él, pero entonces se rompería la magia.

sábado, 4 de febrero de 2012

Hola

Dejad que os cuente un poco de mi historia. Vino a ser la casualidad que cuando nací, mis padres estaban en el Puerto. Toda mi familia había nacido en Jerez, pero se ve que hasta en eso quise ser rebelde. Mi madre, mujer caprichosa, al menos se salió con la suya ante los papeles, pues en mi DNI dice que soy jerezano. Pero ahora vosotros también sabéis la verdad y podéis considerarme portuense.

He vivido 18 de mis 20 años aquí. En los dos últimos he estado fuera, volviéndome loco por volver. Y eso que vivo en una ciudad costera como Málaga. Es cierto que he conocido gente maravillosa allí, y que estoy estudiando una carrera a la que aspiraba desde los 14 años (comunicación audiovisual). Pero tengo el alma junto  a la orilla del Guadalete. Creo que nunca he cuestionado (ni siquiera estando aquí) el sentimiento nostálgico de Alberti. Pero tampoco ha sido impedimento para orinar en los monumentos dedicados a un cobarde como él. En fin.

Tengo muchas cosas para contar, pero ya las iré contando durante la marcha, cuando esté solo y demente en Málaga. De momento, hoy sólo os digo "hola", porque hoy tengo que aprovechar mi breve estancia en mi ciudad favorita. Mañana charlaremos un rato.