sábado, 11 de febrero de 2012

Momentos clave

Pensar... pensamos demasiado. Intentamos racionalizar lo que parece irracional. Pensamos en ello como un problema matemático difícil de resolver por andar sin calculadora a mano y con el cálculo bastante oxidado. Pensamos, pensamos, pensamos y pensamos...

Pensamos que ellas quizá también estén pensando y luego nos cansamos de pensar y sencillamente nos arriesgamos a que la solución es "no" para ahorrarnos molestias y dejar de pensar. Luego pensamos de forma involuntaria y no podemos dejar de pensar otra vez. Y seguimos pensando porque el pensamiento que lo desencadenó todo fue "¿Y si la solución es Sí?" y tratamos de encontrar respuesta contando sólo con la cabeza.

Pensamos partiendo de números equivocado. Pensamos que sólo utilizamos el 10% del cerebro. Pensamos y nos equivocamos. Pensamos que cuando dejemos de pensar el problema estará resuelto.

Volvemos a lo mismo y no podemos dormir tranquilos. vuelta a lo mismo y en mitad de una película, justo después de una frase que ya te han dicho o quisiste decir, piensas. Estás en la playa o en cualquier lugar donde te sientes cómodo, aparentemente lejos de tus pensamientos y vuelta a lo mismo. Incluso cuando estás distraído (piensas también por qué distraído lleva tilde) con actividades cotidianas como comer, ducharse, estudiando, trabajando... vuelta a empezar.

Piensas tanto que ya incluso le pones nombre: mosca fue el que elegí en mi caso. Viene la mosca a molestaren cualquier momento. Sólo deseas que se vaya. Le abres la ventana, la espantas con la mano, la insultas, le gritas, le soplas, le tiras cosas. Y sigue ahí, por supuesto. Un día te decides que ya es hora de que la mosca salga de tu cráneo y parece que la matas. Y te acuestas....

TDDDHHHHH! ¿Cómo es posible?. ¿No la había acaso matado?. Y no se va. Tienes una cabeza calentita y se alimenta de tu deliciosa materia gris, porque si hay algo de lo que les guste alimentarse a las moscas es mierda. Y todo porque hubo un instante, un momento clave, una oportunidad que no supiste ver. Un segundo en el que debiste hacer algo y no lo hiciste. Cuando debiste y no hiciste porque el señorito estaba demasiado ocupado. ¿Ocupado haciendo qué?. Pues...


Pensando.




Respirar oxígeno y beber agua es tan aburrido...

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