Antes que nada, una imagen
Es el chorro, por donde el tren tiene que pasar obligadamente para ir a Málaga desde Dos Hermanas. Una vista que apenas dura unos segundos.
Ahora, lo que hay al principio de la estela que dejo a popa.
Es el Puerto un lugar especial. La gente es lo que lo hace especial, la actitud que se pone. Porque, por sí sólo, es una ciudad costera, con un río que refleja luces y soles, con sal en el ambiente y moho en la humedad de las piedras. Si damos un paseo, encontramos castillos, polvorines, murallas, cuarteles, teatros y conventos convertidos en discotecas. También encuentras farmacias que cambian su papel de envenenamiento y robo a la sociedad por el de abastecedor de música y cerveza local.Si seguimos con el paseo, en los callejones encuentras fabricantes de nubes, que se vuelven de colores cuando te unes a ellos. En la playa te sientes mejor de noche que de día si te rodeas de los crápulas adecuados. A veces se asoma un coyote que te hace un favor a cambio de nada, sin ni siquiera pedirlo. Otras es un brocheta que te cuenta su vida para que el favor lo hagas tú. Puedes hacerte amigos de costras y cederles tu tabaco, o ser un costra y tener la suerte de tener un verdadero colega que te lo cede a ti.
Oh, sí. Me encanta ese rollo de antro. Es un royo donde el encanto no viene de una estrategia de márketing, sino de la actitud que pone la gente contigo. Sí, es cierto que a veces te decepcionas al ver lo que hacen entre ellos o lo que te hacen a tí. O bien te quedas con ganas de que hagan algo por tu persona que en realidad, por mucho que te esfuerces en convencerte de que quieren, no ocurre. Pero ese es el rollo. Es mi rollo. Y siempre quiero más.
Pero ayer, mientras me preparaba mentalmente para irme, me pregunté si a lo mejor no vale tanto la pena. Quiero pensar que no sería nadie sin esa gente. Pero con los bolsillos vacíos, la moral cada vez más minada y con sólo 4 días de tiempo para hacer cosas que a lo mejor requieren estar allí todo el tiempo, creo ya es hora de convencerme de que eso ya es otra historia. Que tengo que conformarme con lo que hay. Una ciudad gigante con poca intensidad en lo que hay (con excepciones. Ya dedicaré un post a esas excepciones). Porque veo que me hundo aquí. Y ahora estoy bien soñando con el Puerto, pero habrá un punto en que, de lo invisible que soy por allí, lo perderé de todas formas. Así que tengo que aferrarme a algo nuevo, porque este clavo ya está cediendo.
Soy un tipo que siempre quiere más y estira el chicle al máximo. Así soy ahora. Pero creo que ya no hay más chice ni sabor. Por eso digo esto. No os lo toméis a mal los que estéis leyendo esto (jajajajajajajaja sí, claro, ¿hay alguien viendo este blog?). Pero no puedo mantener esta relación a distancia. "Show must go on"







.jpg)


