miércoles, 29 de febrero de 2012

siempre quiero más

Antes que nada, una imagen

 Es el chorro, por donde el tren tiene que pasar obligadamente para ir a Málaga desde Dos Hermanas. Una vista que apenas dura unos segundos.

Ahora, lo que hay al principio de la estela que dejo a popa.

Es el Puerto un lugar especial. La gente es lo que lo hace especial, la actitud que se pone. Porque, por sí sólo, es una ciudad costera, con un río que refleja luces y soles, con sal en el ambiente y moho en la humedad de las piedras. Si damos un paseo, encontramos castillos, polvorines, murallas, cuarteles, teatros y conventos convertidos en discotecas. También encuentras farmacias que cambian su papel de envenenamiento y robo a la sociedad por el de abastecedor de música y cerveza local.Si seguimos con el paseo, en los callejones encuentras fabricantes de nubes, que se vuelven de colores cuando te unes a ellos. En la playa te sientes mejor de noche que de día si te rodeas de los crápulas adecuados. A veces se asoma un coyote que te hace un favor a cambio de nada, sin ni siquiera pedirlo. Otras es un brocheta que te cuenta su vida para que el favor lo hagas tú. Puedes hacerte amigos de costras y cederles tu tabaco, o ser un costra y tener la suerte de tener un verdadero colega que te lo cede a ti.

Oh, sí. Me encanta ese rollo de antro. Es un royo donde el encanto no viene de una estrategia de márketing,  sino de la actitud que pone la gente contigo. Sí, es cierto que a veces te decepcionas al ver lo que hacen entre ellos o lo que te hacen a tí. O bien te quedas con ganas de que hagan algo por tu persona que en realidad, por mucho que te esfuerces en convencerte de que quieren, no ocurre. Pero ese es el rollo. Es mi rollo. Y siempre quiero más.



Pero ayer, mientras me preparaba mentalmente para irme, me pregunté si a lo mejor no vale tanto la pena. Quiero pensar que no sería nadie sin esa gente. Pero con los bolsillos vacíos, la moral cada vez más minada y con sólo 4 días de tiempo para hacer cosas que a lo mejor requieren estar allí todo el tiempo, creo ya es hora de convencerme de que eso ya es otra historia. Que tengo que conformarme con lo que hay. Una ciudad gigante con poca intensidad en lo que hay (con excepciones. Ya dedicaré un post a esas excepciones). Porque veo que me hundo aquí. Y ahora estoy bien soñando con el Puerto, pero habrá un punto en que, de lo invisible que soy por allí, lo perderé de todas formas. Así que tengo que aferrarme a algo nuevo, porque este clavo ya está cediendo.

Soy un tipo que siempre quiere más y estira el chicle al máximo. Así soy ahora. Pero creo que ya no hay más chice ni sabor. Por eso digo esto. No os lo toméis a mal los que estéis leyendo esto (jajajajajajajaja sí, claro, ¿hay alguien viendo este blog?). Pero no puedo mantener esta relación a distancia. "Show must go on"

martes, 28 de febrero de 2012

Rituales

Llego a la estación y aparco. Recorro el camino que tantas veces he pisado y llego a Puerto Escondido. Allí alguna que otra cabeza asoma por la esquina y me reconoce. Otras veces no hay nadie de interés. Saludo al que está más próximo a la puerta y rápidamente dejo mi abrigo y me dirijo a la barra. "Hola, Josemi. ¿Qué tal, cómo estas? ¿Me pones una birrita?".


Salgo a la terraza, donde ya, más tranquilamente después de un sorbito a la cerveza, empiezo a saludar de verdad. Nos sentamos en una mesa. Abro el paquete de tabaco y saco un cigarro con los dientes. Empezamos a discutir sobre gilipolleces. A veces en broma  otras en serio. Luego empiezan a llegar más. Algunos merecen la pena, otros se acuerdan de nosotros pero nosotros no de ellos, otros que viceversa, otros y otras con los que no podrías imaginar estar allí sin ellos, y otros a los que tienes que tragar porque el bar es de todos y tampoco hay que montar numeritos, que somos civilizados.

Antonio y Javi se levantan. Yo voy con ellos. Hiro a veces también. Vamos al callejón al hacer nubes de colores. Cuando hemos terminado, volvemos al punto clave, donde hablamos de más trivialidades. Luego aparece quien querías ver y, si es que se queda, no se te ocurre qué decir. O se te ocurre y no lo dices porque lo mismo la conversación puede no acabar de forma cómoda. O quizá sí. Pero no te arriesgas. Luego uno de los dos desaparece y no os volveis a ver en mucho tiempo. Hasta que no vuelves de Málaga en un mes.


Y entre estos rituales, soy un hombre invisible.

martes, 21 de febrero de 2012

Great pretender.

A blogger se le va la almendra. Tenía una entrada escrita y no se me publica. Ni siquiera se me guarda como borrador. Ya ni me acuerdo de lo que había puesto.


A lo que vamos. Soy un canalla embustero. Encima uno que no puede mantener su mentira mucho tiempo seguido en un día. La primera persona a la que engaño es a mí mismo. Me intento convencer de que en El Puerto ya no queda casi nada para mí excepto un par de amigos y alguno que me saluda. Trato de pensar que se me echa de menos bastante poco. Algunas de estas mentiras salen a la luz en twitter, insultando prácticamente a personas que quiero.

¿Y por qué hago esto? Porque si pensara esas cosas de verdad, mi vida sería más fácil. Si no pensara que hay alguien esperándome no tendría que dar vueltas en la cama tratando de descifrar lo que otras personas están pensando. Simplemente me olvidaría y saldría adelante. Ya no me preocuparía lo que he perdido. Ya no me pondría triste.



Lo que hago es buscar razones muy rebuscadas y que ya no importan para rechazar lo que echo de menos. Aquí es donde insulto lo que algunas personas representan para mi.Y me he dado cuenta esta mañana. He le´do algunas de esas mentiras y ya no he podido seguir creyéndomelas. Y quien lea esto y me conozca -que seguramente es alguien importante para mi- que sepa que pido perdón.

Lo único que me excusa es que no soy el único que simula estar bien. De otra forma no es fácil. Pero nadie dijo que era fácil. Es lo que tiene la esperanza, que es una puta mierda. Pero aún queda mucha. Hay cosas que aún se pueden hacer.

Intentaré no volver a engañar. Si acaso omitiré. Pero de todos modos, como tampoco me fío mucho de mí mismo, no hagáis mucho caso de nada que no escriba en este blog.

sábado, 11 de febrero de 2012

Momentos clave

Pensar... pensamos demasiado. Intentamos racionalizar lo que parece irracional. Pensamos en ello como un problema matemático difícil de resolver por andar sin calculadora a mano y con el cálculo bastante oxidado. Pensamos, pensamos, pensamos y pensamos...

Pensamos que ellas quizá también estén pensando y luego nos cansamos de pensar y sencillamente nos arriesgamos a que la solución es "no" para ahorrarnos molestias y dejar de pensar. Luego pensamos de forma involuntaria y no podemos dejar de pensar otra vez. Y seguimos pensando porque el pensamiento que lo desencadenó todo fue "¿Y si la solución es Sí?" y tratamos de encontrar respuesta contando sólo con la cabeza.

Pensamos partiendo de números equivocado. Pensamos que sólo utilizamos el 10% del cerebro. Pensamos y nos equivocamos. Pensamos que cuando dejemos de pensar el problema estará resuelto.

Volvemos a lo mismo y no podemos dormir tranquilos. vuelta a lo mismo y en mitad de una película, justo después de una frase que ya te han dicho o quisiste decir, piensas. Estás en la playa o en cualquier lugar donde te sientes cómodo, aparentemente lejos de tus pensamientos y vuelta a lo mismo. Incluso cuando estás distraído (piensas también por qué distraído lleva tilde) con actividades cotidianas como comer, ducharse, estudiando, trabajando... vuelta a empezar.

Piensas tanto que ya incluso le pones nombre: mosca fue el que elegí en mi caso. Viene la mosca a molestaren cualquier momento. Sólo deseas que se vaya. Le abres la ventana, la espantas con la mano, la insultas, le gritas, le soplas, le tiras cosas. Y sigue ahí, por supuesto. Un día te decides que ya es hora de que la mosca salga de tu cráneo y parece que la matas. Y te acuestas....

TDDDHHHHH! ¿Cómo es posible?. ¿No la había acaso matado?. Y no se va. Tienes una cabeza calentita y se alimenta de tu deliciosa materia gris, porque si hay algo de lo que les guste alimentarse a las moscas es mierda. Y todo porque hubo un instante, un momento clave, una oportunidad que no supiste ver. Un segundo en el que debiste hacer algo y no lo hiciste. Cuando debiste y no hiciste porque el señorito estaba demasiado ocupado. ¿Ocupado haciendo qué?. Pues...


Pensando.




Respirar oxígeno y beber agua es tan aburrido...

viernes, 10 de febrero de 2012

volver a casa con las estrella como compañeras

Málaga es el Puerto pero en grande. Pero lo que ves en el Puerto está más concentrado. Mientras que una tiene playas de polvo, canales secos y bares heavys falsos, en el otro hay playas de arena blanca, ríos llenos y bares que aunque son tugurios tienen verdadero sentimiento...

PEEEEEEEERO. Pero. Hay un pero. Yes que no puedo negar a la gente. Sólo hay que atreverse a relacionarse, algo que me cuesta con los que no conozco si no hay un seguro, un salvavidas, una constante que sepas que no va a dejarte solo. Así, ayer fue Erik esta constante. ¿Erik?. Ya os hablaré de él. Y la casualidad quiso que esa nueva gente fueran personas cuyo tema de conversación fuera capaz de ser serio. Bueno, no sé cómo decirlo, pero digamos se trata de estar de acuerdo respecto a unos temas. O al menos estar al tanto de ellos. Lo normal es que cuando conozco a alguien esta persona totalmente ignorante de lo que pasa fuera de su círculo social o ámbito familiar.


En fin, sólo quería decir que poco a poco voy poniéndome más cómodo aquí.

Glosario provisional (se irá actualizando)

Cerveza: felicidad momentánea.
Criterio: concepto esencial que en un ser humano puede significar la diferencia entre la vida y la muerte.
Dino: diminutivo de dinosaurio
Jebi: bar de el Puerto
Jipi: señor muy grande al que debo pasta y al que le grabo discos.
Mai: semi-felicidad momentánea
*Malpenesado:
Mosca: pensamiento que dejas que te zumbe por la cabeza. A veces te sorprende mientras estás haciendo algo útil y no puedes concentrarte. Otras veces llega durmiendo y no puedes conciliar el sueño. Incluso cuando te duchas puede asaltarte. Por eso se llama mosca. Siempre está molestando (es un pensamiento nostálgico) y no te puedes librar de él hasta que no te decidas matar realmente a la mosca.
Orégano: kiki
Polen: semi-semi-felicidad momentánea.
*Sincerdamente: con sincerdidad

martes, 7 de febrero de 2012

Mundos imposibles.

A veces me gustaría escuchar música bajo el agua. Me gustaría poder resistir largo tiempo, sin el agobio de mis pulmones apretándose contra el pecho, sin el bombeo de la sangre en las sienes y el cuello, sin el sabor del agua clorada o salificada de la piscina ni la inestabilidad del mar. No me importaría tener una visión borrosa con tal de estar unos 2 o 3 minutos seguidos en ingravidez y con un frescor por toda la piel que no te dará una pulmonía a no ser que salgas. Allí, sin que mi corazón y mis entrañas me distraigan, me gustaría oir sólo el viento golpeando la superficie... o música. No tengo pasta para comprar un mp3 sumergible. Ni siquiera sé si hay auriculares sumergibles. Allí me aislaría del todo, sin materias complejas en las que preocuparse, sin pensar en lo que uno está sintiendo y percibiendo. Ser capaz de imaginar que lo que se está viendo es algo totalmente distinto y maravilloso, engañando a la percepción. Justo como si tuviera 7 años, peroen total libertad, con un mundo para mí solo. Lo cual no quiere decir que esté solo en ese mundo. Lo compartiría algunas veces, pero con la seguridad de que ese universo acuático volvería a pertenecerme. La finalidad es para que sirva como refugio contra los pesares y las decepciones, para desarrollar las ilusiones y los sueños. Y allí escucharía música.


Hoy he vuelto a Málaga. Se me ha ocurrido que para solucionar algunos de los rompecabezas mentales que llevo arrastrando desde hace (demasiado) tiempo consiste en pensar en qué le aconsejaría a un colega si le pasara lo mismo. Y he dado con la solución: salir más, estar con los amigos y así olvidarse problemas que no pierden el sueño (ni lo han perdido nunca) rayándose por mi culpa. Pero en una ciudad donde nunca estoy disponible para la poca gente que merece la pena (de las que conozco) por aquí, me parece que me tengo que aguantar hasta que los horarios de todos coincidan. Esto en el mundo acuático nunca pasaría. Cruzaríamos volando una ciudad de rascacielos de azulejos azules y calles de yeso blanco. 

La chica de la foto (autor, Luca Helios) es Lorena G., una modelo cuya sonrisa me tiene enamorado. Esta imagen me gusta mucho. No solo porque me ilustra este texto, sino porque aquí Helios y Lorena van más allá de la mera erotografía (que no tiene nada de simple) y sólo lo están pasando bien haciendo fotos acuáticas, dándole la oportunidad también al fotógrafo de experimentar con la cámara sumergible. Me gusta pensar que seguramente se quedaría con alguna que otra foto para él (probablemente la mejor). Y casi estaría obligado a quedarse esa foto que nunca verá la luz. Hay veces que tienes que prescindir del público, porque como artista, tienes derecho a que lo mejor de tu obra (según tu criterio) sea sólo para ti. Debe ser una foto muy personal (confluyen formalmente su personalidad y el trocito de personalidad de ella que se queda para él). En fin, esto sólo es una conjetura sobre algo que quizá no exista. Lo que quiero decir es que yo, al igual que Helios en este supuesto que acabo de exponer, si tuviera la oportunidad, pues pondría sin lugar a dudas a la dueña de esa sonrisa bajo el agua, nadando infinitamente para mí y para ella misma. Sonriendo.

domingo, 5 de febrero de 2012

Personas que merecen la pena (v.I).

Hiro. Único de su especie. Ningún otro suda tanto amor. Pongamos que tú eres un planeta, con una atsmósfera llamada "mal rollo". Tu núcleo se solidifica y se enfría a medida que te relajas cuando sales a la calle. Digamos que Hiro es un Sol que de repente te lo encuentras, y como no tienes magnetosfera que te escude de su radiacción y calor amorosos, pues tu atsmósfera de mal rollo queda arrasada en minutos. Así es él. Todo aquél que diga que no le cae bien Hiro, sin duda, es que no sabe ver bien. O dicho de otro modo, no tenéis criterio ninguno si no amáis a Hiro.

Es más, yo me lo follaría. Él sabe que lo digo en serio y por eso su novia (Elena) tiene cuidado conmigo. Podría estar escribiendo todo el blog sobre él, pero entonces se rompería la magia.

sábado, 4 de febrero de 2012

Hola

Dejad que os cuente un poco de mi historia. Vino a ser la casualidad que cuando nací, mis padres estaban en el Puerto. Toda mi familia había nacido en Jerez, pero se ve que hasta en eso quise ser rebelde. Mi madre, mujer caprichosa, al menos se salió con la suya ante los papeles, pues en mi DNI dice que soy jerezano. Pero ahora vosotros también sabéis la verdad y podéis considerarme portuense.

He vivido 18 de mis 20 años aquí. En los dos últimos he estado fuera, volviéndome loco por volver. Y eso que vivo en una ciudad costera como Málaga. Es cierto que he conocido gente maravillosa allí, y que estoy estudiando una carrera a la que aspiraba desde los 14 años (comunicación audiovisual). Pero tengo el alma junto  a la orilla del Guadalete. Creo que nunca he cuestionado (ni siquiera estando aquí) el sentimiento nostálgico de Alberti. Pero tampoco ha sido impedimento para orinar en los monumentos dedicados a un cobarde como él. En fin.

Tengo muchas cosas para contar, pero ya las iré contando durante la marcha, cuando esté solo y demente en Málaga. De momento, hoy sólo os digo "hola", porque hoy tengo que aprovechar mi breve estancia en mi ciudad favorita. Mañana charlaremos un rato.