Quizá no soy quien para hablar de oportunidades, queriendo empezar de nuevo en Málaga cuando le debo mucho a la gente del Puerto. A algunos les debo pasta. A otros les debo compañía. Alguna cerveza, algún cigarro, algún porro, algún beso, un orégano, alguna disculpa... hasta una relación entera.La noche del martes decidí dar la espalda al Puerto, sin decir nada a nadie. Sólo advirtiéndolo aquí, como el cobarde que estoy hecho. Justo después de decidirlo tuve una conversación via Twitter con una persona a la que también le debo algo. Me hizo sentir culpable, pero ya estaba decidido. Es lo mejor y no voy a dar marcha atrás.
Esto es mi disculpa para aquellos a los que, de un modo u otro, he dado la espalda a lo largo de mi vida y se la estoy dando desde que me monté en el tren en la mañana de ayer: Lo siento. Lo siento de veras.
Esto de hoy es también un post dedicado a las oportunidades que se dejan pasar. No es una justificación para mi disculpa, porque no la tiene.
Como decía, no soy nadie para hablar de oportunidades. Cuando miro atrás, veo que siempre he pedido segundas oportunidades a la vez que yo no las concedía. Sobre todo en lo que al amor se refiere. Algunas veces he tenido la oportunidad justo en mis narices. En esas ocasiones sólo tenía que decir cualquier cosa o acercar mi rostro 5 centímetros y dar un beso. En lugar de eso me quedaba pensando en principios, en moralidad, en idioteces que me enseñaron en un colegio lleno de militares pijos fascistas, o bien agachaba la cabeza o me agarraba a algo que tuviera detrás, como el respaldo de un banco o una puerta sólo por miedo.
Otras veces la oportunidad la aproveché. Pero era demasiado imbécil como para saber cómo alargar en el tiempo la situación o para mejorarla. Por ser demasiado egoísta he hecho mierda amistades. O trabajos. O estudios. O relaciones que al final acababan en nada por no saber que necesitaba la otra persona. Todo por creerme más listo que nadie. Porque por ser un tío que supera a la media en inteligencia y por ser ateo y haber visto bastante mundo era mejor que los demás. Pues si era tan listo ¿Por qué he perdido y he dejado escapar las mejores cosas que me han pasado en la vida?.
Pues porque no lo soy. Ya sé que soy imbécil. Quizá no un completo imbécil, pero sí un imbécil. Pero eso se acabó. Sólo tengo que poner los pies en el suelo. Conformarme con lo que tengo y no perder más cosas. Esta es la última vez que dejo escapar algo. Pero el Puerto no me merece. No habría de echarme de menos como a veces lo hace. Hay tíos más cojonudos que yo, que saben cuidar mejor lo suyo y lo de los demás.
Lo que más me aflige es el hecho de haber recibido un oportunidad más. Sólo la he dejado pasar porque sé que con el tiempo la echaría a perder. Aunque... quizá acabo de dejar pasar esta por lo mismo que antes, por cobardía e imbecilidad. Por no ser lo suficientemente fuerte para sacarle brillo desde 280 km de distancia. Ojalá que no.
En fin, es hora de empezar de cero. Es la oportunidad que se me viene ofreciendo desde que me fui por primera vez. Aún está en pie la oferta y he decidido cogerla. No vale la pena esperarme. Estoy donde debo estar. No donde quiero, pero tiene que ser así.
Esto de hoy es también un post dedicado a las oportunidades que se dejan pasar. No es una justificación para mi disculpa, porque no la tiene.
Como decía, no soy nadie para hablar de oportunidades. Cuando miro atrás, veo que siempre he pedido segundas oportunidades a la vez que yo no las concedía. Sobre todo en lo que al amor se refiere. Algunas veces he tenido la oportunidad justo en mis narices. En esas ocasiones sólo tenía que decir cualquier cosa o acercar mi rostro 5 centímetros y dar un beso. En lugar de eso me quedaba pensando en principios, en moralidad, en idioteces que me enseñaron en un colegio lleno de militares pijos fascistas, o bien agachaba la cabeza o me agarraba a algo que tuviera detrás, como el respaldo de un banco o una puerta sólo por miedo.
Otras veces la oportunidad la aproveché. Pero era demasiado imbécil como para saber cómo alargar en el tiempo la situación o para mejorarla. Por ser demasiado egoísta he hecho mierda amistades. O trabajos. O estudios. O relaciones que al final acababan en nada por no saber que necesitaba la otra persona. Todo por creerme más listo que nadie. Porque por ser un tío que supera a la media en inteligencia y por ser ateo y haber visto bastante mundo era mejor que los demás. Pues si era tan listo ¿Por qué he perdido y he dejado escapar las mejores cosas que me han pasado en la vida?.
Pues porque no lo soy. Ya sé que soy imbécil. Quizá no un completo imbécil, pero sí un imbécil. Pero eso se acabó. Sólo tengo que poner los pies en el suelo. Conformarme con lo que tengo y no perder más cosas. Esta es la última vez que dejo escapar algo. Pero el Puerto no me merece. No habría de echarme de menos como a veces lo hace. Hay tíos más cojonudos que yo, que saben cuidar mejor lo suyo y lo de los demás.
Lo que más me aflige es el hecho de haber recibido un oportunidad más. Sólo la he dejado pasar porque sé que con el tiempo la echaría a perder. Aunque... quizá acabo de dejar pasar esta por lo mismo que antes, por cobardía e imbecilidad. Por no ser lo suficientemente fuerte para sacarle brillo desde 280 km de distancia. Ojalá que no.
En fin, es hora de empezar de cero. Es la oportunidad que se me viene ofreciendo desde que me fui por primera vez. Aún está en pie la oferta y he decidido cogerla. No vale la pena esperarme. Estoy donde debo estar. No donde quiero, pero tiene que ser así.


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