Quería escribir alguna cosa
¿Pero sobre qué? ¿Sobre qué?
No importa, escribiré de todos modos. Lo primero quería decir que estoy leyendo un libro. Es lo que me está motivando actualmente. Si todas las cosas que hecho para conseguir algo, pero luego no lo he conseguido, quizá fuera hora de cambiar el chip y no repetir los mismo errores. Cambiar el royo. Eso es lo que estoy haciendo con dicho libro. Y ahora sé no solo en qué me equivoqué hasta ahora, sino cómo me equivoqué.
Por el ejemplo, el ámbito femenino. ¿Sabéis la razón por la que muchos tienen problemas con las tías?. Pues para empezar porque nuestros padres, tíos, hermanos mayores, amigos y demás referentes masculinos nos fallaron. Sí, nos fallaron en este sentido. Nos dejaron de lado en la senda y nos perdimos por el bosque. Claro, no lo sabían, pero no les exime de culpa. Hay algunos que nacen con un don de ser atractivo (mental y/o físicamente) para los demás. Pero esto es como la música. Mozart sabía desde pequeño, pero el resto pudo aprender. Sí, se puede aprender a ser todo.
Sin embargo, ahora estoy cabreado. No me coge nadie el teléfono aquí en Málaga. Y lo peor es que sé que la culpa la tengo yo. Aun no he sabido currarme las relaciones sociales. O lo que es lo mismo, he fallado al intentar que fueran unas relaciones bastante estrechas como para poder contar con ell@s casi siempre. Pero ya no más.
Me han recordado una frase de Ghandi muy famosa, pero que todos conocen pero siempre acaban olvidando. "Si quieres que cambie el mundo, el primero en cambiar debes ser tú". La oí tantas veces de niño, en un ambiente conservador y casi siempre religioso que el abuso de la frasecita no sólo hizo al principio que la interpretara como me dijeron que lo hiciera, sino que luego se convirtió en una frase vacía para mí. Pero ahora he caído. Ghandi dió en el clavo. Esa puta frase puede sacar de una depresión a muchas personas. Joder, no se refería al planeta entero. Ni siquiera a un país. Se refería a un mundo. Pero ese mundo puede ser TU MUNDO. En mi caso, es así. ¿Que quiero que mi mundo cambie?. No tengo más que cambiar yo. Y ahora la segunda parte de la frase. Tampoco se refiere a que te vuelvas un hippie, o que vayas a misa cada semana (joder, no lo hagáis, en serio. Hippies vale, pero las iglesias bien lejitos eh?), sino que basta con cambiar los hábitos, las manías, los protocolos, la manera de hacer las cosas que te haga fallar en ciertos aspectos de tu vida (tu mundo).
En fin, como decía, estoy cabreado. Y solo en casa, pues no tengo nadie con quien salir hoy. Y esta tarde hice un examen y había decidido dejar de fumar después de terminarlo. Pero ahora necesito uno para calmarme los ánimos.
Como no sabía de qué iba a escribir hoy, no pongo imágenes ni nada. Sólo un agradecimiento a Hiro por no dejarme de mentiroso cuando dije cuánto merece la pena como ser humano y como todo.
¿Pero sobre qué? ¿Sobre qué?
No importa, escribiré de todos modos. Lo primero quería decir que estoy leyendo un libro. Es lo que me está motivando actualmente. Si todas las cosas que hecho para conseguir algo, pero luego no lo he conseguido, quizá fuera hora de cambiar el chip y no repetir los mismo errores. Cambiar el royo. Eso es lo que estoy haciendo con dicho libro. Y ahora sé no solo en qué me equivoqué hasta ahora, sino cómo me equivoqué.
Por el ejemplo, el ámbito femenino. ¿Sabéis la razón por la que muchos tienen problemas con las tías?. Pues para empezar porque nuestros padres, tíos, hermanos mayores, amigos y demás referentes masculinos nos fallaron. Sí, nos fallaron en este sentido. Nos dejaron de lado en la senda y nos perdimos por el bosque. Claro, no lo sabían, pero no les exime de culpa. Hay algunos que nacen con un don de ser atractivo (mental y/o físicamente) para los demás. Pero esto es como la música. Mozart sabía desde pequeño, pero el resto pudo aprender. Sí, se puede aprender a ser todo.
Sin embargo, ahora estoy cabreado. No me coge nadie el teléfono aquí en Málaga. Y lo peor es que sé que la culpa la tengo yo. Aun no he sabido currarme las relaciones sociales. O lo que es lo mismo, he fallado al intentar que fueran unas relaciones bastante estrechas como para poder contar con ell@s casi siempre. Pero ya no más.
Me han recordado una frase de Ghandi muy famosa, pero que todos conocen pero siempre acaban olvidando. "Si quieres que cambie el mundo, el primero en cambiar debes ser tú". La oí tantas veces de niño, en un ambiente conservador y casi siempre religioso que el abuso de la frasecita no sólo hizo al principio que la interpretara como me dijeron que lo hiciera, sino que luego se convirtió en una frase vacía para mí. Pero ahora he caído. Ghandi dió en el clavo. Esa puta frase puede sacar de una depresión a muchas personas. Joder, no se refería al planeta entero. Ni siquiera a un país. Se refería a un mundo. Pero ese mundo puede ser TU MUNDO. En mi caso, es así. ¿Que quiero que mi mundo cambie?. No tengo más que cambiar yo. Y ahora la segunda parte de la frase. Tampoco se refiere a que te vuelvas un hippie, o que vayas a misa cada semana (joder, no lo hagáis, en serio. Hippies vale, pero las iglesias bien lejitos eh?), sino que basta con cambiar los hábitos, las manías, los protocolos, la manera de hacer las cosas que te haga fallar en ciertos aspectos de tu vida (tu mundo).
En fin, como decía, estoy cabreado. Y solo en casa, pues no tengo nadie con quien salir hoy. Y esta tarde hice un examen y había decidido dejar de fumar después de terminarlo. Pero ahora necesito uno para calmarme los ánimos.
Como no sabía de qué iba a escribir hoy, no pongo imágenes ni nada. Sólo un agradecimiento a Hiro por no dejarme de mentiroso cuando dije cuánto merece la pena como ser humano y como todo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario