sábado, 30 de junio de 2012

No tengo miedo a volar

Vengo de echar la tarde con uno de esos amigos con los que sabes que la cosa no puede ir mal. Ahora que han acabado los exámenes, el verano empieza y los agobios y el estrés han de marcharse... llegan momentos en los que uno tiene más tiempo para pensar.

Puede que esta mañana haya sido la peor en años. Por no decir la de toda mi vida. Ya estoy acostumbrado a rallarme. Ya me conozco mis episodios de desánimo. Ya sé de qué va la cosa y sé perfectamente cómo ponerles solución. Creo que ya lo he demostrado en estas líneas. Estar solo, aislado y tener una chica en mente me hace recaer siempre en lo mismo. Sólo tenía que salir, relacionarme, comer y dormir bien, algo de buena música y material audiovisual y problema arreglado.

Pero hoy es algo nuevo. Algo con lo que no he sabido lidiar. Al menos lo he intentado tratar del mismo modo que antes. Pero no, esto es nuevo para mí. Porque ni estoy solo, ni dejo de relacionarme ni mis horarios biológicos se han visto afectados. No. Esto es rallarse por una chica... teniendo ya una relación con ella. Da lo mismo el tipo de relación que sea, no es estar solo. Es distinto. Nunca me había pasado. Tengo miedo a que las cosas vayan bien. ¿Cómo puedo tener miedo a eso? Nunca me había pasado algo así. Hoy me ha sido imposible disimular mi mal humor. No es desánimo. Es una verdadera depresión que me ha impedido levantarme de la cama. Sólo eso. Ni he podido dormir, ni he podido llorar ni he podido hacer nada que me distrajese. Solo eso, haciendo muecas en la almohada, tirado boca abajo, pasando de mi sobrino, de mis padres, de todo.

No voy a seguir con eso. No voy a decir qué he hecho y qué he dejado de hacer. No voy a decir lo que estoy permitiendo que pase. No. Hoy voy a hablar de que juntando un par de cosas buenas la situación mejora un poco. Antonio y yo fumando un cigarrito en mi lugar favorito del Puerto (el espigón de la playa de Fuentebravía) viendo ponerse el Sol. Y por fin, mis problemas, aunque estaban presentes aún en la almendra, dejaron de ser importantes. Sólo el mar, el horizonte y la música.


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